Campaña de la renta 2017

LA DECLARACIÓN DE LA RENTA Y LA IGLESIA CATÓLICA

Todos los años cuando llega la hora de La Declaración de la Renta la Iglesia Católica organiza su propia campaña pidiéndonos que señalemos su propia casilla. Campaña en la que gasta 5 millones de €, 1 millón menos de lo que destina a Caritas. Campaña en la que la Iglesia se encarga de recalcar que el que marca la X no tiene “que pagar más ni se le devuelve en menos” o “marca la X no te cuesta nada”.

Efectivamente marques o no la X de la Iglesia pagas lo mismo. En otros países de Europa el que contribuye con las Iglesias paga un plus por poner la X en su casilla, que el resto de contribuyentes no paga.

Desde Laikotasuna proponemos no marcar la casilla de la Iglesia ni la de fines sociales, porque consideramos que en ambos casos se financia las instituciones de la iglesia católica.

Muchos de los grupos que reciben los fondos asignados “para fines de interés social” están vinculados a la iglesia. Además, las organizaciones católicas con fines sociales, en muchos casos se rigen por el derecho canónico y no por las leyes generales, por lo que, por ejemplo, es fácil que discriminen en su funcionamiento a las mujeres e incumplan otros principios constitucionales.

Es cierto que hay muchos que necesitan ayuda, es cierto también que hay muchos voluntarios que colaboran para mejorar la vida de los demás.

Pero la asistencia a los sectores más necesitados debe correr a cargo de los presupuestos generales del estado, pues los fines sociales son de tal importancia (y más en los últimos tiempos que nos está tocando vivir) que deben ser definidos por el parlamento y formar parte de la política de estado.

¿A DÓNDE VA EL DINERO PARA LA IGLESIA?

La Iglesia utiliza el dinero que percibe del Gobierno básicamente para el mantenimiento de su propia estructura. Y el 70 % de ese dinero va destinado a pagar los sueldos de los 113 cardenales y obispos, 20.000 sacerdotes, seminarios, congresos, parroquias y culto y clero. Con el dinero PARA la Iglesia se paga a los curas, las campañas de propaganda de todo tipo, incluso a los obispos que hacen declaraciones homófobas o de otro tipo. Baste recordar al Arzobispo de Granada que mientras protege a sus curas y fieles acusados de pederastia, publica libros como “CÁSATE Y SE SUMISA” y defiende que “el aborto favorece el maltrato” o el de Alcalá de Henares” el feminismo ideológico es un paso en el proceso de deconstrucción de la persona” o el cardenal López Rodríguez quien sostiene que “los derechos sexuales son un invento de gente sin principios” o el cardenal Battista Re que excomulgó a la madre de una  niña violada porque “la violación es menos grave que el aborto”. Luego la misma Iglesia en su propaganda habla de las casas de acogida para maltratadas donde dicen atender a 23.264 mujeres maltratadas.

La Iglesia y sus organismos reciben más de 10.000 millones de € cada año entre subvenciones y otros elementos. Cómo es sabido la Iglesia además de lo que ingresa por nuestra declaración de la Renta, está exenta de pagar el IBI, y otros impuestos.

La administración pública pagan con el dinero de todos y todas al profesorado de religión, a los capellanes del ejército y de las cárceles, marquemos o no la X.

Y por si fuera poco cobra por visitar sus monumentos muchas veces mantenidos con los impuestos de todos.

La iglesia suele hacer referencia como justificación de sus ingresos del Erario Público a CARITAS. Nos dicen que la única manera de mantener ese tipo de instituciones es poner la X en su casilla. Los número dados por Caritas, y que se pueden ver en su página web, nos demuestran justo lo contrario. El presupuesto de Caritas de 2015 fue de 329 millones de €, de los cuales el 28% proviene de diversas subvenciones públicas y el 72% de aportaciones privadas. Y la aportación de la Iglesia es de 6 millones de € el 2% del presupuesto. Mientras tanto la misma Iglesia se gasta cada año más de 10 millones en 13TV, y otra parte de su dinero en subvencionar medios de comunicación agresivos e insultantes con muchos de los que directa o indirectamente la están financiando.

La ciudadanía que legítimamente quiera financiar a la Iglesia Católica, que lo haga al margen de los impuesto que todos y todas pagamos a la administración, impuestos que tienen que mantener y financiar aquellos gastos comunes a toda la sociedad (enseñanza, sanidad, asistencia social…) De lo contrario estamos rompiendo un principio básico en la democracia, la igualdad en nuestra aportación a los gastos comunes del estado.

Publicado en: IRPF
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