La Iglesia hace caja sin control

Publicado en «eldiario.es»

122.482.010,49 euros. Según la propia Conferencia Episcopal (CEE), este es el dinero que las diócesis españolas alcanzaron como «ingresos del patrimonio y de actividades económicas». De acuerdo con su última memoria de actividades, esta cifra supone un 13% del total de su ‘presupuesto’, cifrado en 924 millones de euros. Una cantidad que esquiva impuestos y control del Estado, que reconoce que no sabe ni siquiera a qué dedica la Iglesia católica el dinero que recibe por la casilla de la declaración de la renta.

Esos 122,4 millones, según la CEE, «son ingresos correspondientes al patrimonio inmobiliario, financiero y actividades económicas diversas», lo que permite pensar –porque la memoria no lo aclara y el Estado nunca lo ha preguntado– que el dinero proviene del alquiler de inmuebles (edificios, garajes, rentas de campos de labranza…) e inversiones varias.

En realidad, el ‘presupuesto’ de la Iglesia no existe como tal, sino que es un sumatorio de datos de los 70 obispados españoles, que ni siquiera están elaborados con los mismos criterios y que no se incluyen desglosados en la memoria que, desde 2007, la Conferencia Episcopal está obligada a entregar a Hacienda. Buceando en los datos de las diócesis se puede concluir que al menos 94 de esos millones provienen de distintas inversiones inmobiliarias, una cifra que no aparece desglosada ni explicada en ningún documento oficial.

El IBI fantasma

¿Paga la Iglesia católica el IBI? Según el portal de Transparencia de la CEE, el pago del IBI «está regulado en la Ley de Mecenazgo (Ley 49/2002) que considera que muchas instituciones, asociaciones, fundaciones, etc., por la labor que desarrollan, son beneficiosas para la sociedad y, por tanto, el Estado las incentiva para que puedan seguir realizando su labor». «O sea, que la Iglesia católica no es la única que no paga el IBI, sino que tampoco lo pagan las federaciones deportivas, las sedes de los partidos políticos, las comunidades hebreas y musulmanas, el Museo del Prado, la SGAE, los sindicatos…», explican desde el Episcopado.

La trampa aquí es que estas instituciones y organizaciones no pagan IBI en los inmuebles en los que desarrollan sus actividades. Y la Iglesia tiene algo más que templos y conventos: también pisos, garajes y edificios enteros que destina al alquiler.