La religión fuera de la escuela pública

El día 27 de enero empieza la campaña de matriculación en los centros de Educación Infantil, Primaria y ESO. Es el momento en el que madres y padres eligen el centro escolar en el que matricular a sus hijos e hijas. Para empezar tienen que decidir si prefieren una escuela pública o una privada. Nuestra apuesta es por la escuela pública, y llega el momento de una segunda elección: asignatura de religión sí o no. Por imperativo legal, y en aplicación del Concordato y otros acuerdos, todas las escuelas del Estado Español están obligadas a ofertar la asignatura de religión, aunque a la hora de la matriculación se puede optar por recibir religión o su asignatura alternativa (valores sociales y civiles en Primaria y valores éticos en la ESO. Aunque tenemos la sospecha de que en muchas escuelas privadas concertadas (financiadas con fondos públicos) no existe esa posibilidad de elegir, porque la religión se incluye entre las condiciones de matriculación, sin que la administración educativa ponga mucho interés en hacer cumplir la ley, al contrario de lo que ocurre en la escuela pública.

Por todo esto desde el colectivo LAIKOTASUNA queremos explicitar algunos puntos que pueden ayudar a la hora de tomar esta decisión:

Actualmente la opción por la religión es muy minoritaria en la escuela pública. Según los datos de matriculación de este curso 2019-2020 en la Comunidad Autónoma sólo el 16,05 % del alumnado elige religión en los niveles obligatorios. Por niveles: – En Educación Infantil no imparten Religión el 85,72 % (en Gipuzkoa es el 92,51 %); – En Primaria no lo eligen el 82,09 (en Gipuzkoa el 90,53 y en Secundaria Obligatoria –ESO- el 85,39 % no elige religión (en Gipuzkoa el 87,95 %).

Además los porcentajes del alumnado que elige religión disminuyen de curso en curso y estos últimos años se ha producido un descenso anual de aproximadamente un 1%

La religión es la única materia optativa en la educación infantil, primaria y primer ciclo de la ESO. Por lo tanto, los padres y madres que lo eligen deben saber que sus hijos e hijas van a pasar unas 40 horas por curso de media fuera de su grupo natural. No vamos a decir que eso dificulta la convivencia, pero ayudar… no ayuda.

Lo normal es que en cada clase exista un número reducido de alumnado que opte por la religión, por lo que la tendencia de los centros es a agrupar al alumnado de religión de diferentes niveles. Esto condiciona el horario del resto del alumnado ya que los horarios de religión se organizan los primeros y el resto se distribuyen en función de ellos.

Se nos dice que el alumnado tiene que aprender la ‘vida ética’, pero el alumnado de religión no estudia ética sino ‘moral’. Esa moral que algunas-muchas veces va contra la ética general (discriminación de las mujeres, diversidad afectivo-sexual, etc.). Además enseñar ética no es la tarea de una profesora, sino de todo el profesorado, madres y padres y de la sociedad en general, y todo ello basado en los derechos humanos.

Cada año se destinan más de 700 millones de euros para mantener este privilegio de unos pocos. Sí, es un privilegio: si fuera un derecho, todos los padres y madres (ateos incluidos) deberían tener la posibilidad de transmitir sus propias creencias a cuenta del dinero público de todos. Esos 700 millones que salen de los impuestos que pagamos todos son sólo para

los que eligen la clase de religión. Eso, por supuesto, va contra el principio de igualdad, base de toda democracia.

Para finalizar, queremos reiterar la necesidad de garantizar el carácter laico imprescindible que debe tener la escuela como institución pública, dejando a la religión confesional fuera del sistema educativo oficial, es decir, fuera del currículum y del ámbito escolar. Y para conseguirlo, seguimos pidiendo al Gobierno de España que denuncie y derogue los acuerdos del Estado Español con la Santa Sede, el famoso Concordato de 1979, así como los acuerdos firmados en el mismo sentido con otras confesiones religiosas.

Por todo esto ésta es nuestra propuesta: no matriculéis a vuestros hijos e hijas en la clase religión.