Articulo en «berria»
Articulo de Lola Roldan, miembro de Laikotasuna publicado el 25-01-2015
EL LAICISMO Y LOS ATENTADOS DE PARÍS
Han pasado ya dos semanas del atentado yijadista del día 7 en París, contra el semanario Charlie Hebdo y una tienda judía de comida kosher, que conmocionaron la plácida vida de la sociedad occidental. También, todavía resuenan en nuestros oídos los ecos de la macro-manifestación parisina en respuesta a los sangrientos acontecimientos, con la cual nos sentimos identificados la mayoría de los europeos, aunque vivamos en otros estados.
Ahora bien, es difícil seguir hablando de este abominable atentado sin recordar la invasión de los Estados Unidos y sus aliados occidentales de Iraq y de Afganistán, con unas guerras que comportaron una mortandad de decenas de miles de civiles. Así mismo, a esto hay que añadir la tragedia del pueblo palestino, víctima de métodos no menos terroristas que los asesinos de París, y que sólo en la última ofensiva del ejército israelí en Gaza, enterró a 2.200 muertos, la mayoría civiles y niños. Y aún, podríamos hablar de los muertos que son asesinados cada día en Siria, Nigeria, Líbano…, y por los cuales no hemos salido a la calle, ni hemos llorado. No es de extrañar que todo ello haya creado una gran violencia y dejado un rastro de rabia, de odio y deseo de venganza en muchos musulmanes que viven en esos países y también en otros musulmanes que viven en cualquier otra parte del mundo.
Dejando atrás esta reflexión, a mi modo de ver, importante, este atentado no se entiende solamente como una brutal violación del derecho a la vida de los trabajadores de Charlie Hebdo, que por supuesto también lo es, sino que supone un ataque frontal a la libertad de expresión, a los derechos civiles universales y a la laicidad del Estado. Al compararlo con otros realizados anteriormente, también llevados a cabo por fanáticos islamistas, como pueden ser los atentados del 11-S (EEUU), el 11-M (Madrid), el 7-J (Londres) o el 11-J (Bombay), y los numerosos atentados en Israel, Irak, Afganistán o Siria, encontramos una clara diferencia.
Es cierto que, tanto en el brutal atentado de la revista satírica como en todos los demás, está presente el elemento religioso y hay yihadistas de por medio, pero, en el atentado de París el componente es exclusivamente religioso. Los terroristas han asesinado a los dibujantes de la revista Charlie Hebdo solamente por haber hecho las viñetas de Mahoma, querían matar a librepensadores de izquierdas simplemente por hacer uso de su libertad de expresión. Por el mismo motivo, exclusivamente religioso, Salman Rushdie fue condenado a muerte en 1989 por su libro Los versos satánicos. El ayatolá Jomeiní decretó una fatwa y puso precio a su cabeza, al considerar que su obra blasfemaba contra Mahoma. Hoy tiene que seguir viviendo en perpetua clandestinidad.
En honor a la verdad, tenemos que decir, que el terrorismo religioso no es propiedad exclusiva de los fanáticos islamistas. Otras religiones, entre ellas el cristianismo, también tienen sus propios terroristas. En España, en los últimos años, se siguen perpetrando atentados en nombre de la religión cristiana.
En el año 2006, el showman Leo Bassi representaba su obra “La revelación”, muy crítica con el cristianismo en el teatro Alfil, y unos terroristas cristianos colocaron una bomba, afortunadamente sin víctimas. Igualmente, en 2011, en la misma línea, podemos citar el caso de la obra de teatro “Gang Bang: Abierto hasta la hora del Ángelus”, que en una de sus representaciones en el Teatro Nacional de Cataluña, fue asaltada por dos individuos que interrumpieron la obra y lanzaron objetos al grito de “No se puede utilizar la palabra de Dios, maldita sea, viva Cristo Rey, vivan los sacerdotes de Cristo. Hijos de perra”. Qué decir del cantautor Javier Krahe, que en 2012, tuvo que comparecer en un juicio por un vídeo en el que cocinaba un crucifijo. En este último año, 2014, el Museo Reina Sofía ha tenido que salir al paso de la polémica que ha provocado una obra artística con el lema “La única iglesia que ilumina es la que arde”. A todo ello hay que sumar los atentados de cristianos fanáticos a las clínicas que interrumpen embarazos y contra los médicos que los practican.
Los integrismos religiosos pretenden convertir la religión en norma política, en limitación de los derechos ciudadanos, reinstaurando el pecado como delito, vulnerando la libertad de conciencia y rompiendo la separación entre política y religión. Quieren imponer la censura religiosa sobre la libertad de expresión y la libertad de conciencia.
Sólo la libertad de conciencia nos permite pensar libremente y a actuar de acuerdo al propio pensamiento y conciencia, con el único límite del orden público democrático (es decir, con el único límite de no dañar las libertades de los demás). Y es la laicidad la que garantiza la libertad de conciencia mediante la separación entre política y religión, de forma que los derechos ciudadanos queden a resguardo de injerencias desde ámbitos religiosos.
Por todo ello reivindicamos el Estado laico como único instrumento para oponerse a la injerencia religiosa en los asuntos políticos, a la limitación de las libertades ciudadanas y de conciencia por motivos religiosos, ya sea la libertad de expresión o la libertad de interrupción del embarazo o cualquier otra. El Estado laico es incompatible con la discriminación en cualquiera de sus formas, y protege la libertad de creencias y de increencia en igualdad.
