Fiestas patronales y autoridades civiles
LAIKOTASUNA Y LAS FIESTAS PATRONALES
Se acercan las fiestas patronales, tan esperadas, aplaudidas y deseadas por todos o, casi todos y todas; las fiestas patronales simbolizan el sentido comunitario construido a lo largo del tiempo; y si bien es cierto que las fiestas simbolizan ese sentir colectivo, diferenciando un nosotros del resto, agrupando las referencias propias y las recogidas de otros lugares, las fiestas siempre tienen un alto componente basado en la tradición. Sin embargo, es necesario señalar que esta construcción nunca es fiel del todo a sus rasgos originarios, pues sus características van variando a lo largo de los tiempos, ya que se acoplan a las nuevas realidades, pensamientos y mentalidades de la gente.
Desde muy antiguo, la influencia de la Iglesia católica en los asuntos civiles, que a veces se ha tornado en mucha imposición y obligaciones para con los estamentos e instituciones civiles, de una u otra manera se sigue manteniendo. Esta influencia e imposición, que siempre se ha apoyado en la tradición, hace que muchos ayuntamientos colaboren en muchos rituales y simbologías, compartiendo palco y mesa con representantes de la Iglesia. Pero en todo lo social hay tradiciones positivas (como la fiesta en sí misma) y tradiciones negativas (como el acoso o la imposición de símbolos no compartidos).
Según la ley suprema del Estado español (Constitución), el estado se autodefine como aconfesional, lo que indica que las autoridades municipales se tienen que abstener de participar en actos conjuntos con representantes de cualquier iglesia en tanto que representantes políticos (otra cosa es que lo hagan a título individual y sin ninguna referencia a su cargo), pues la separación del estado y de cualquier confesión religiosa es la manera de garantizar la igualdad de todos-as ante la ley. Y además, vivimos en sociedades secularizadas donde las personas que se consideran creyentes tienen sus propios rituales, como las procesiones de semana santa.
