Tras 36 años el arzobispado desahucia a una familia de la casa parroquial. Comunicado del ayuntamiento de Lizoain

DESAHUCIO DE LA CASA PARROQUIAL DE LIZOAIN

El pasado 28 de diciembre, la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de Aoiz/Agoitz condena a María Felicia Itoiz Zabalza a abandonar la casa parroquial de Lizoain. La casa parroquial de Lizoain fue inmatriculada por el Arzobispado el 3 de agosto de 1981. Durante décadas en ella han vivido en régimen de alquiler María Felicia, su marido Gregorio Erburu y su familia. Actualmente Felicia reside en ella de manera estacional y su hijo Javier de forma permanente.

El Arzobispado presentó una demanda de desahucio por haber expirado el plazo del contrato suscrito el 1/1/2008. Desde el primer contrato de precario de 1982, se han suscrito sucesivos contratos. La abogada de Felicia denunció en el juicio el abuso de poder y la mala fe con que ha actuado el Arzobispado: Felicia nunca hubiera imaginado que las autoridades eclesiásticas iban a tratarla así.

Dado que se ha comunicado la no renovación del contrato de 2008 respetando los plazos legales mínimos y los contractuales pactados, la sentencia estima la demanda de desahucio interpuesta por el Arzobispado. Pese a ello, en la propia sentencia, la Jueza afirma: ”Distinto de ello, es que puedan pesar otro tipo de consideraciones, si se quiere de caridad para con la Sra. Itoiz y en base a ello el Arzobispado pueda reconsiderar su posición permitiendo permanecer en la vivienda a quien teniendo ya cierta edad considera que está en su casa de toda la vida.”

Hay que tener en cuenta que la familia recibió una casa en ruinas y asumió todos los gastos de la reforma necesaria para hacerla habitable. De no haber sido por las reformas y el mantenimiento del edificio que desde 1981 ha realizado la familia de Felicia, hoy la casa no seguiría en pie.

El Ayuntamiento junto con la familia ha intentado llegar a algún acuerdo con el Arzobispado para que no tengan que abandonar la casa, pero no ha habido manera. Se pasan la responsabilidad entre los párrocos, los abogados y el Arzobispo. Nadie nos ha dado ninguna razón del interés por el que quieren desahuciarlos. Nadie sabe nada, ni nadie sabe cómo ha empezado todo esto, o eso es lo que quieren hacernos creer, pero el resultado es que los mandan a la calle. Incluso segundos antes de iniciarse el juicio y a instancias de la Jueza, se intentó un último acuerdo con el Arzobispado, pero por teléfono trasmitieron su negativa a que continuaran con el alquiler.

¿Por qué y para qué persigue el Arzobispado este desahucio? Si pretende venderla, ¿por qué no atendió las propuestas de compra que realizó Felicia? Si no pretende venderla ¿por qué renuncia a los casi 250 euros mensuales que el Arzobispado les cobraba de alquiler?

Son demasiadas preguntas sobre unos comportamientos que podrán ser legales, pero son infinitamente injustos.

Ante todo esto, el Ayuntamiento quiere denunciar y mostrar su más firme rechazo a la actitud que han tenido en todo este proceso tanto los párrocos como el Arzobispado y ambos les deben una explicación a esta familia y a este pueblo.

Para acabar, queremos mostrar una vez más nuestro apoyo y solidaridad con la familia desahuciada y os invitamos a acudir al acto que se realizará el lunes 23 de octubre a las 10.30h frente al Ayuntamiento, en Lizoain, coincidiendo con la entrega de llaves de la vivienda.